
Más allá del circo mediático de su última época, de su clan familiar o de sus dotes como tonadillera y cantante, La más grande fue uno de los mitos eróticos españoles de los años setenta, su época de esplendor, famosa y admirada por su poderío pectoral, especialmente, tal y como demuestra este suculento reportaje fotográfico de la revista Diez minutos. No es de extrañar que a más de uno se le rompiera el amor...

No cabe duda de que la alicantina Marisa Abad ha sido uno de los rostros más identificativos de TVE desde los años setenta hasta apenas hace unos años, donde todavía ponía su voz para las retransmisiones de la Lotería Nacional, por ejemplo.
Que Ana Belén, además de una sinpar cantante y una notable actriz, fue una de las mujeres más deseadas de nuestro país en los años setenta y ochenta es cosa sabida, al igual que su relación sentimental con el cantautor Victor Manuel convirtió a la pareja en una de las más populares y admiradas del panorama patrio.
Desde hace unos años se ha hecho frecuente la eclosión del teatro musical en ciudades como Madrid o Barcelona, convirtiendo la Gran Vía en un remedo de Broadway, logrando el fervor del público con títulos como El hombre de la Mancha, Hoy no me puedo levantar, My fair lady, Mamma mía, entre otros. Pero en los años de la transición y los primeros ochenta no era tan frecuente este tipo de aventura en nuestro país, cuya avanzadilla la supusieron producciones como aquel Jesucristo Superstar comandado por Camilo Sesto o esta adaptación de la obra de Lloyd Weber sobre Eva Perón, protagonizada estelarmente por Paloma San Basilio y Patxi Andión. Así reflejaba la noticia de su estreno la revista Lecturas de la época.
Gran fama e impacto lograría el solista panameño Basilio con este bizarro, integrador y pegadizo Cisne cuello negro, omnipresente y popularísimo allá por el año 77.
Si hubo un portero mítico y admirado en los años 80 ese fue el donostiarra Luis Miguel Arkonada, tanto al frente de aquella Real Sociedad campeona de los años 80-81 (junto a los López Ufarte, Zamora, Alonso o Satrústegui) como de la selección española. A pesar del recordado borrón de aquella final de la Eurocopa de Francia'84 siempre ha sido considerado uno de los mejores guardametas de la historia del fútbol. Le vemos aquí en un momento álgido, en un reportaje prólogo al Mundial de Fútbol de España'82 (errata incluida en el segundo nombre).

Famoso en los setenta por su faceta como cantante melódico tórrido, susurrante (ahí está su mayor hit, el inolvidable Todo el tiempo del mundo, de 1974) o por su matrimonio con una de las mujeres más deseadas del momento en nuestro país, Mª José Cantudo, el madrileño Manolo Otero fue principalmente actor en sus inicios, trabajando en teatro y televisión especilamente, alcanzando gran notoriedad y fama por su participación en la popularísima radionovela Lucecita, emitida en las sobremesas de la cadena SER. Además de ser uno de los principales intérpretes de su elenco, Otero se encargó también del tema musical de cabecera de la misma, la romántica Amor imposible.
Gracias a programas como Fin de semana o 625 líneas, entre otros, la actriz y presentadora Marisa Medina fue una de las más recordadas presencias de la pequeña pantalla en los años sesenta y setenta, popular también por su matrimonio con el músico Alfonso Santisteban.
Anuncio de ambientillo navideño, de la mano de la bella y borbónica actriz hispano-argentina Mirta Miller. Ejem...
Formado por tres amigos sevillanos, Eduardo Rodríguez, Luis Moreno y José Moreno Josele (posteriormente humorista), el trío rumbero Los Payos tuvo un enorme exitazo con su popularísima María Isabel en 1969. Un año después intentarían lograr un nuevo hit con este saleroso Señor doctor.
Una de las más bellas y atractivas mujeres del cine español de los setenta fue María Luisa San José. Sin caer en un cine erótico de baja estofa, la San José fue una de las presencias más estimulantes, mito erótico de la época, gracias a su participación en films como Los nuevos españoles, Tormento, Las señoritas de mala compañía, Mi mujer es muy decente dentro de lo que cabe, Más fina que las gallinas...
Si hubo un jugador de baloncesto mítico en los años ochenta, especialmente por su inigualable aspecto físico y estatura (2.20 m) fue el soviético Vladimir Tkachenko, tanto en sus participaciones con la selección de la URSS como en su sempieterno equipo, CSKA Moscú.
SIXTIES, SEVENTIES, EIGHTIES, NINETIES...